22-LA FUENTE SECA (II parte)
Y ya que estoy con esta anchurosa vía pública, diré que en la casa que hace esquina con la Cuesta de la Merced, vivía Salvador Medina Juan, apodado “Enrea”, que estaba casado con Catalina Sánchez Díaz conocida por “Catalinilla” o “Catalinica”. Esta mujer, que fue mi vecina hasta su muerte, no tuvo hijos, por lo que heredó su patrimonio y fe en el Señor, su sobrino Manuel Sánchez Orcera, persona muy devota y amigo de hacer favores. Catalina era pequeña de cuerpo pero grande en fe, bondad, amabilidad y cariño. Además tenía un don que todo el que la conocía quedaba prendado de ella y de sus consejos. Era vidente, pero no de esas de la bola de cristal ni de las cartas del tarot, no, ella para contestar a las consultas que le hacían miraba al cielo, pues sin cielo no veía nada, y en él ella encontraba la contestación a lo que le habían consultado. Las respuestas eran casi siempre certeras y sorprendentes, y la prueba de ello es que a su casa iban muchas personas de todas las clases s...