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76-LA PLAZA VIEJA (2ª parte)

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Como dije en el pasado trabajo hoy me ceñiré a hablar de las cosas referentes al centro de la plaza. Para ello me han sido de gran ayuda unas antiguas fotografías. En la 1ª, se ve una reata de mulos tirando de una carreta. En la foto 2ª, que es de primeros de la década de 1900 vemos bastante concurrencia, en primer lugar a la izquierda hay varios señores sentados tomando el sol y conversando con otros. Al lado un pelotón de niños junto a la fuente, quizás guardando la vez para cuando venga sus madres con los cántaros, y entre ellos algunas mujeres que portan en sus brazos dos cantaros de agua. Estas señoras no sé si acarreaban el agua para sus casas o eran de las que se dedicaban a acarrear para casas ajenas por una modestísima cantidad. Hay también bestias de carga, unas atadas a los machones y otras con carga. Al fondo vemos un carro tirado por una reata de cinco mulos y más a la izquierda asoma otra bestia que forma parte de otra reata. En el rincón que daba a la entrada del Mesón ...

74-TRUCOS DE LOS TENDEROS Y SUS CLIENTES (2ª parte)

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  No digamos de los vendedores de avellanas cordobesas que venían en las ferias. Estos ponían en los puestos cuatro o cinco medidas cilíndricas colmadas de aquel producto y cuando lo volcaban en el cartucho resultaba que no tenían de fondo ni dos dedos. ¡Qué robo más descarado! Otro lugar en donde estaban muy vigilados los vendedores era la plaza de abastos. Allá era tanta la pillería, que la autoridad tenía abierta una oficina llamada REPESO, en la que además de alquilar balanzas a los vendedores, también se podía ir a comprobar si la cantidad de lo que se había comprado correspondía con lo que se llevaba. Los guardias también solían llevar a dicha oficina a personas escogidas al azar para comprobar si habían sido timadas en sus compras. De confirmarse la estafa, el vendedor era sancionado. Para vigilar las pesas y medidas había una fiscalía cuyos agentes, de vez en cuando, pasaban por los establecimientos para contrastar los diversos tipos de medidas. Pero ocurría que por lo ...

74-TRUCOS DE LOS TENDEROS Y SUS CLIENTES (1ª parte)

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  Ahora que por jubilación he dejado de ser tendero de comestibles, voy a escribir sobre un tema que desgraciadamente sólo ha desaparecido en parte, y digo en parte porque el engaño en el comercio nunca cesará. Cuando no engaña el detallista, engaña el fabricante, y aunque cada vez es más raro, lo cierto es, que cuando nos enteramos de alguno, los timados se cuentan por miles. Recordemos los aceites adulterados, o los productos de limpieza que para no subirlos de precio cada vez los envasan en envases más pequeños, o la densidad de los líquidos es menor por llevar más agua, o los sablazos de que somos objeto por parte de los técnicos de los electrodomésticos, o por los reparadores de los automóviles y demás servicios a domicilio que necesitamos. Pero como todo eso está presente en la mente de cualquier persona, yo quiero referirme a los tiempos vividos por nuestros antepasados, que no fueron otros que una continuada vida llena de escasez y penuria en la que para vivir había que t...

59-UN CONTRATO PARA LA VENTA DE HIELO Y BEBIDAS REFRESCANTES (y 2ª parte)

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Paso ahora a transcribir el mencionado documento el cual nos ofrece una serie de curiosos datos que nos sorprenderán: “En la Ciudad de Úbeda a veintisiete de mayo de 1806 ante mí, el escribano público del número de ella, mayor de su ilustre Ayuntamiento, y testigos infrascrito comparecieron Gil Rubio, vecino de esta dicha ciudad, y Vicente de Mora que lo es de Torrente, reino de Valencia, y estante al presente en esta misma ciudad, a quienes doy fe conozco y dijeron: Que al primero, es este mismo día se le ha rematado el abasto de nieve, y las bebidas, de esta repetida Ciudad, bajo los pactos y condiciones siguientes:   Que principia esta obligación desde el domingo próximo, primero de junio, hasta el día cuatro de octubre que vendría de este año. Que se ha de vender la libra de nieve a tres cuartos el cuartillo= de agua de nieve a cuarto= el de agua de cebada a tres cuartos= el de agua en la plaza y calle a cuatro cuartos= en su casa de la misma especie helado a once cuartos= el d...

59-UN CONTRATO PARA LA VENTA DE HIELO Y BEBIDAS REFRESCANTES.(1ª parte)

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Al leer este viejo contrato me doy cuenta que para ser de fecha tan lejana este gremio estaba muy avanzado, pues no hay más que ver la variedad de tipo de helados que fabricaban hace 213 años. Pero claro está, ayudado por un valenciano. Esto me ha servido para recordar las personas y lugares en donde en mis tiempos de niño y mozuelo vendían estos productos. El primero que recuerdo es el de la calle de las Minas, nº 2, llamado por entonces Callejón de los Polos, cuyo fundador fue un tal Garrido. Luego le siguió la viuda de Antonio Camprubí, allí vendían unos polos de hielo que eran “ni chicha, ni limoná”. También tenían otros mejores pero esos los compraban los que tenían dinero. Recuerdo que les pasaba como a los Poloflag de ahora que el colorante que tienen deja rastro en la lengua y labios del consumidor. Hubo otro vendedor ambulante con una bicicleta, que pasaba por mi barrio a la hora de la siesta pregonando “Al rico helado de mantecaooo” y ya nos ponía a los chiquillos en “desper...

51-RECORDANDO NUESTRO COMERCIO E INDUSTRIA (y 3ª parte)

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  La industria del esparto estuvo representada en el barrio en cuatro facetas: frente a los carmelitas, Nicolás Martínez, fabricaba estropajos; en el Palacio del Obispo Canastero, Lucas Román Almendros y su socio Pedro Sánchez fueron los sucesores de una fábrica de estropajos y cuerdas, fundada por don Lázaro del Moral. Luego estos mismos socios cambiaron la fabricación de cuerdas a lo bajo de la calle; a la mitad de la misma estaba el almacén de esparto de Félix Arce Alises, material que era entregado a las mujeres para que en sus casas confeccionaran capachos para el prensado del aceite en las almazaras; y en la calle Cervantes estaba el gran taller de artesanía de Pedro Latorre «Pericohuevos», en donde se confeccionaban las famosas alfombras “ubedíes”. Y es que cuando yo era pequeño casi todos los talleres de artesanos trabajaban a la vista del público, lo cual era un aliciente para los chiquillos, porque viendo cómo trabajaban los diferentes artífices, se despertaba en la perso...

51-RECORDANDO NUESTRO COMERCIO E INDUSTRIA (2ª parte)

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Otro tipo de negocio eran las barberías, y de ellas encontrábamos la de Baltasar, que tenía su portal frente a los frailes; en el Paseo del Mercado, la de Nicolás Ortega, con sus balcones siempre rebosantes de macetas y flores; otra barbería era la de mi «maestro» José María Serrano Balboa, situado en la Rúa, y que actualmente la regenta su sobrino Francisco Moreno Serrano; y en la calle de la Cárcel la de Gabriel Copado. También hubo otra en el paseo de Francisco Campos «Perinolo». A estos negocios los chiquillos solíamos ir siempre a regañadientes, pues solía haber muchos hombres que subían de los cortijos con bastante barba y que hablaban airadamente, es por ello que los chavales preferíamos pasar el rato de espera jugando en la calle. Por ese motivo vean lo que le sucedió a un amigo: resulta que fue un día, y cansado de esperar se marchó. Esta acción la repitió varios días seguidos, hasta que un día fue entrar, el maestro le pasó la maquinilla desde la frente al cogote y entonces l...