76-LA PLAZA VIEJA (2ª parte)
Como dije en el pasado trabajo hoy me ceñiré a hablar de las cosas referentes al centro de la plaza. Para ello me han sido de gran ayuda unas antiguas fotografías.
En la 1ª, se ve una reata de mulos tirando de una carreta.
En la foto 2ª, que es de primeros de la década de 1900 vemos bastante concurrencia, en primer lugar a la izquierda hay varios señores sentados tomando el sol y conversando con otros. Al lado un pelotón de niños junto a la fuente, quizás guardando la vez para cuando venga sus madres con los cántaros, y entre ellos algunas mujeres que portan en sus brazos dos cantaros de agua. Estas señoras no sé si acarreaban el agua para sus casas o eran de las que se dedicaban a acarrear para casas ajenas por una modestísima cantidad.
Hay también bestias de carga, unas atadas a los machones y otras con carga. Al fondo vemos un carro tirado por una reata de cinco mulos y más a la izquierda asoma otra bestia que forma parte de otra reata. En el rincón que daba a la entrada del Mesón de las Dos Puertas, se ve a un grupo de hombre con capa, prenda ésta muy popular por aquellas fechas, debido a que su fácil confección le hacía ser más barata que los abrigos y además por aquello de que: “Una buena capa “to” lo tapa”.
Más a la derecha hallamos unos humildes puestos al parecer de verduras, pues los de carne y pescado solían estar situados desde tiempo inmemorial, en la acera de la Torre del Reloj, salvo unos años que estuvieron ubicados en la plaza, en el pabellón de hierro que el Ayuntamiento había comprado para este menester al Casino Antiguo.
Este pabellón que nombro y que se ve en la foto 3ª, anteriormente había estado en el Paseo del Mercado y servía para el baile allá por la década de 1910.
Y ya que hablo de los vendedores de la Plaza de Toledo, voy a referir algunas anécdotas sobre dichos comerciantes. Resulta que siguiendo la costumbre que este gremio tiene en todo el país, de vociferar sus productos en alta voz, cuando llegó la dictadura Primo de Rivera se ve que aquello no gustaba a las autoridades y promulgaron un bando advirtiendo que serían sancionados todos aquellos que incurrieran en aquél griterío. A partir de esa fecha se ve que los vendedores no se acostumbraban a lo dictado por lo que vemos en el diario La Provincia que las multas a los infractores eran continuas.
El 3-2-1929 se denunció a varios vendedores por comenzar la sesión antes de la hora señalada. Diario La Provincia nº 2171.
El 27-11-1929 dice el diario:
“Algunos vendedores de pescado de nuestra calle de Abastos son por demás recalcitrantes y poquito de desobedientes. No a muchos días, por la Inspección se impusieron multas: a los vendedores que gritaban de una manera descompensada su mercancía. Unos han moderado sus gritos o se han puesto sordinas en las gargantas; pero otros han reincidido, elevando el diapasón cuanto sus fuerzas alcanzaron y como premio a su olvido y para que procuren enmendarse, ayer les pasaron aviso de nuevas multas, conminándoles además, con otras reprensiones un poco más duras”.
Diario la Provincia nº 2.418.
El 2-11-1934 el mismo diario dice:
“¿Podrían evitarse en la plaza los pregones “a lo Gayarre” en las primeras horas del día?
Diario la Provincia, nº 3.859.
El 13-7-1935 en el mismo diario hay un ruego en el que se dice que el Ayuntamiento se había olvidado de llamar la atención a los vendedores del mercado por las voces que daban en horas inoportunas, por lo que pedía que se les volviera a recordar. Diario La Provincia nº 4.070.
Y en otro diario de 8-2-1938 nos dice:
“Por la Inspección de Policía Municipal se ha impuesto dos multas de veinticinco pesetas a otros tantos vendedores de pescado por faltarle a la mercancía veinte gramos en el peso. También han incurrido en falta varios vendedores por dar gritos exagerados, pregonando sus productos”.
Y ya hasta el jueves que seguiré con otras noticias de esta plaza.
Juan Gabriel Barranco Delgado
Úbeda, Reino de Jaén a 24 de noviembre del año 2019


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