54-JUANA LA LOCA (y 2ª parte)
Cuando emprendieron viaje para residir definitivamente en España, Felipe hubo de meter a escondidas en un barco a un grupo de damas, ya que Juana se negaba a embarcar si lo hacía alguna mujer. Felipe era muy dado a los deportes de la época, un día después de una partida de pelota, le ofrecieron un jarro de agua muy fría, y éste, a pesar de estar acalorado y sudando, bebió con gran avidez. A los ocho días moría con tan sólo veintiocho años (era el 28 de septiembre de 1506). Durante la enfermedad de Felipe, Juana, que estaba embarazada, no se separó de su cabecera. Tras ver morir a su marido, se quedó sumida en un mutismo absoluto, pero no derramó ni una sola lágrima. No conseguían separarla del cadáver. Lo acariciaba, besaba y hablaba como si estuviera vivo. Después de dar orden de enterramiento, la anula y manda que lo lleven a su habitación. Lo coloca en la cama y lo viste de gala. La reina continuaba celosa incluso con su marido muerto, y no permitía que se le acercara ninguna mujer...